Recuperar nuestro Festival de Danza

Como parte de las actividades de la XXXVI edición del Festival Internacional de Danza Contemporánea Lila López, se llevó a cabo la mesa de reflexión “El Festival Lila López y la danza contemporánea en México”, en la cual un grupo de expertos habló acerca del momento actual del evento más representativo de San Luis Potosí, de su pasado glorioso y su incierto futuro.

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La mesa fue coordinada por el maestro Marco Antonio Silva, por tantos años amigo e impulsor de esta fiesta, y estuvieron presentes la maestra Carmen Alvarado, una de las iniciadoras del evento; Eudoro Fonseca Yerena, ex titular del Instituto de Cultura de San Luis Potosí; el periodista Hugo Rentería y los coreógrafos Jaciel Neri, Emiliano Cárdenas y Diego Silva.

Salvo Carmen Alvarado y Hugo Rentería, nadie más hizo crítica de la decadencia del festival provocada por la anterior administración de la Dirección General de Festivales Internacionales, la coreógrafa señaló que el evento ha llegado de ser festival a convertirse en una simple muestra de danza y reiteró una idea con mucho de cierto: la muerte de Lila parece haber marcado también la muerte del festival. Hugo Rentería, uno de los pocos periodistas culturales serios de San Luis, remarcó la imposibilidad de abrir un diálogo en el anterior sexenio (con las autoridades de cultura) y pidió al actual Secretario, Armando Herrera -presente en primera fila-, que el Lila López deje de ser el festival de “las sobras del presupuesto”.

En cuanto a los coreógrafos, destacó lo dicho por Jaciel Neri, involucrado en la programación de esta edición, quien opinó, con mal tino y desde el desconocimiento de la trayectoria del evento, que el modelo de festival es obsoleto y que se deben retirar las premiaciones y cambiarlas por estímulos a los bailarines. Muy respetable su postura y trayectoria, pero es notablemente una idea desde un espacio ajeno a la biografía de nuestro Festival de Danza, deben poner mucha atención en ello el Secretario y Eunice Sandoval; por supuesto se deben escuchar voces nuevas, ver al futuro, pero eso es complemento, lo relevante es la columna vertebral creada por Lila López; tratar de innovar y hacer una idea totalmente “nueva” es justamente lo cual ha llevado a la decadencia.

En ese sentido, la participación más precisa y ecuánime fue la del Doctor Fonseca, quien hizo un recorrido por los puntos sobresalientes en la historia del festival, siempre con la idea de apuntar al frente sin renunciar al pasado “no debe renunciar el festival a profesionalizarse, pero tampoco negar sus orígenes”, sentenció. Habló también sobre el riesgo de la centralización, la dependencia de crear a partir de la visión de expertos capitalinos, lo cual por cierto es una tentación en la cual ya ha caído esta administración. Por supuesto, la propia Lila era foránea, pero su idea fue precisamente generar el motor de vida dancístico desde el interior de la República, en San Luis Potosí y con gente que conocía las oportunidades y retos de ello.

Si la memoria no me traiciona, yo comencé a asistir al festival en el 88, a partir de entonces me he involucrado de diferentes maneras, como voluntario, promotor, periodista, grabando el registro de video, lo he acompañado desde los 15 años, gracias a él aprendí a hacer crítica -de danza antes que cine, mi especialidad actual- y publiqué por primera vez en medios de comunicación de distribución nacional. No lo digo para presumir nada, mi historia personal es apenas un pequeño ejemplo de lo que como conmigo, ha hecho el Festival de Danza con una cantidad insospechada de personas, ésa es la talla de esta actividad sobreviviente, a últimas fechas con mucha más pena que gloria, de funcionarios y partidos.

Durante la mesa sólo se escuchó la opinión de dos espectadores, el coreógrafo Arturo Garrido, quien hizo notar la ausencia de creadores locales en el panel y pidió continuidad en actos de reflexión y creación abiertos a la participación. El otro fue un joven bailarín quien lamentó la ausencia del gremio en los talleres ofrecidos, recordó que años atrás siempre había una fuerte participación y pidió rescatar ese espíritu. Coincido plenamente en ambas opiniones, se trata de voces necesarias de escuchar, gente de danza local, creadores jóvenes, al público de a pie, no solamente a teóricos en la materia.

El momento está dado para recuperar aquello que desde la ignorancia de funcionarios de escritorio le fue quitado a los potosinos y a las artes en el país en general, es tarea en principio de Gobierno del Estado y la Secretaría de Cultura, pero debemos participar todos a quienes nos importe la cultura en San Luis Potosí.

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