Descubre el Museo del Cárcamo

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Escondido en alguna parte de la segunda sección del Bosque de Chapultepec, se encuentra el museo del Cárcamo, una antigua obra hidráulica que fue finalizada en 1951, con el objetivo de proveer de agua a los habitantes de la zona noroeste de la ciudad.

Una de las características más notables de este lugar es el trabajo que realizó Diego Rivera en él. A petición de Ricardo Rivas, arquitecto encargado del proyecto, el pintor realizó el mural que decora el túnel que trasladaba el agua, cubriendo las paredes y el suelo del mismo. La temática que se plasmó fue el origen de la vida, la evolución de los seres y el uso del agua en la vida común, con los detalles autóctonos y de nuestras raíces indígenas que caracterizaron el trabajo de Rivera.

esculturaAdemás del mural, también puede encontrarse la Fuente de Tláloc, realizada también por Rivera, aludiendo al dios prehispánico de la lluvia y de la tierra. En ella se puede observar a la deidad (elaborada a base de mosaicos) acostada sobre un espejo de agua. Al ser de gran tamaño, se puede apreciar en su totalidad desde la altura de un promontorio que se encuentra a pocos metros, emulando las construcciones piramidales que usaban nuestros ancestros, pero originalmente se esperaba que pudiera ser visto desde los aviones que por aquellos tiempos, aun entraban a la ciudad por el lado del bosque.

El recorrido por este lugar es amenizado por el sistema llamado “Cámara Lambdoma”, el cual es un conjunto que pipas tipo órgano musical que, mediante un sensor colocado en los túneles subterráneos, transforma el ruido de la corriente en sonidos armónicos que se transmiten en la cámara, y pueden ser oídos en los alrededores. Los sensores de la sonoridad del flujo de agua están ubicados en el exterior, y se complementan con una colección de señales meteorológicas, con lo que la intensidad del agua, el viento y hasta los movimientos sísmicos, proveen notas siempre distintas, que evocan a los elementos naturales y la calma y tranquilidad que se pueden apreciar.

Aunque el espacio no es muy grande, también cuenta con jardines que rodean la fuente de Tlaloc y pueden ser usados como foro al aire libre con capacidad de 700 personas. El diseño y elaboración de los jardines estuvieron a cargo del arquitecto Alberto Kalach, y constan de una plaza y una pirámide-ágora, desde donde se puede obtener una buena panorámica del conjunto y del bosque mismo.

Finalmente, les comento que al ser parte del Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental, el acceso se puede lograr con el boleto de este último, e incluye el recorrido y la explicación por parte del personal encargado sin ningún costo adicional.

Que lo disfruten.

About Brenda Mireles

He trabajado en radio, televisión y prensa en San Luis Potosí y ahora en la Ciudad de México. Escribo, leo y tomo fotos. La mitad del tiempo estoy vagabundeando y la otra mitad comiendo.