The Avengers o cómo aprendí a no odiar a Marvel

Por: Adrián Ibelles
parismau@hotmail.com

Qué se puede decir de una película que todos esperaban sin que en realidad nadie tomara en serio la propuesta. Entrabas al cine con la mera intención de encontrar espectáculo generado por una reunión de testosterona, metal, rayos gama y trajes entallados.

La sorpresa es que para esta cinta las cosas de superhéroes se las tomaron en serio. Mi padre suele decir que cuando hay mucha publicidad para una película es porque ésta va a ser terrible. Aquí pasó lo contrario.

Entre todo el ejército de mercancía dedicado a los seis miembros del equipo de Marvel, detrás del parche del ojo de Fury, debajo de una montaña de efectos especiales, seres generados por ordenador y montones de dólares invertidos, hay por primera vez en muchas películas, un objetivo real, una motivación.

Lejos de ampliar el mercado (que sí lo hace y sí es por supuesto una de las metas) e introducir un nuevo producto, esta cinta converge en la responsabilidad de levantar a una franquicia que sinceramente estaba muy por debajo de la exigencia creativa, y de los logros de la compañía contraria. Si bien estos superhéroes son muy distintos en tono y forma del Batman de Nolan, es indiscutible que los estudios ya están apostando al contenido dentro de las cintas de esta índole. La virtud de The Avengers es que pudo safarse de la obscuridad de otras cintas como Watchmen (2009) o la pronto completa trilogía de Batman, que fueron filmes reconocidos por sus grandes esfuerzos estéticos, siendo una película fresca y divertida, sin caer en lo infantil.

La opción correcta fue sin duda darle la oportunidad al experimentado director Joss Whedon y a su co- guionista, Zak Penn, quienes rompen las expectativas con un guión interesante, con frases que se volverán clásicos y chistes que quiebran perfectamente la tensión. “The boss” Whedon trabajó co- escribiendo filmes animados como Toy Story (1995), Atlantis ( 2001) y Titan A.E. (2000), a la vez participando en proyectos más serios como The Cabin in the Woods (2011). Otro de los aciertos fue llevar a los personajes por caminos distintos, e irlos conjuntando a medida que el ritmo avanzaba, para darles suficiente carácter para tener un ensamble real y no un Iron Man y sus amigos, como ya se dejaba ver aparentemente en el tráiler.

Las personalidades se confrontan, cambian y existe un verdadero conflicto interno, así como un discurso entre el bien y el mal, que rescata a la flacidez de los filmes previos de Thor y Capitán América. Se debe agradecer también lo eficaz de la lucha contra un sólo villano (casi en toda la película), pues esto permite dar entrada a la presentación de los héroes sin que les roben demasiada atención. Sin exagerar, se ve una cinta madura, que fue bien llevada y que tal vez, represente la nueva generación de películas de un género que sin duda, está ganando peso en las taquillas y en el gusto de los cinéfilos.

Por cierto, si pasan 40 minutos y no han visto a Hulk, si dudaban de Mark Ruffalo, si temían que no cupiera tanta furia, no teman. Definitivamente podría llevar por título The Incredible Hulk and his Avengers.

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