Por: Adrián Ibelles
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Sales de la sala de cine. Enciendes el auto. Te acomodas el cinturón y observas la calle vacía, esperándote. Pisas el acelerador lentamente, mientras tus manos se pasean por el volante. Quieres conducir a toda velocidad sorteando entre el tránsito patrullas y autos de la mafia; tu tsuru es más un mustang y tú eres solamente un conductor…

Escrita por Hossein Amini, basado en el libro del novelista James Sallis, Drive (2011) está lejos de ser la convencional historia de acción. La película dirigida por el danés Nicolas Winding Refn, quien culminada su trilogía Pusher adapta la novela de Sallis, posee grandes virtudes técnicas que son definitivamente lo que realza el nivel de este filme. Las primeras escenas dan seña de un ritmo espacioso y contemplativo que paulatinamente se va consolidando gracias a una impecable edición, que aunada al trabajo del experimentado cinefotógrafo Newton Thomas Sigel (The usual suspects, 1995; Three kings, 1999), le exprime a las escenas el dramatismo de los colores, las texturas y los entornos. Finalmente la música y la mezcla de sonido se vuelven fundamentales para imprimirle la otra mitad del sabor a la película integrando fuertes cargas de música electro que acompañan la belleza de las tomas nocturnas de la ciudad.
La trama adquiere diversas tonalidades, mientras el espectador reconoce en el personaje principal (gran interpretación del canadiense Ryan Gosling) las señas de un verdadero héroe. La bondad, el carisma, la aparente parsimonia benévola de este simple conductor, Terminan por congeniar en un personaje bien estructurado. Es orquestal la entrada de los distintos protagonistas de la cinta, que a lo largo de 100 minutos se van desarrollando con éxito. Uno de los aciertos principales fue sin duda la química natural entre los actores principales (Ryan Gosling y Carey Mulligan), quienes permean un romance sin excesos o exageraciones y que en la austeridad se vuelve tangible. Las referencias podrían ser muchas dentro de Drive, la influencia de Scorsese o De palma son bastante marcadas, no obstante la historia no se ve afectada por ello, ya que no se sostiene bajo esa premisa.
Drive es recomendable por ser una cinta de acción de calidad, sin duda prospecto al culto moderno y una propuesta fresca, de esas que se agradecen en las carteleras de enero.




