Marcovich, improvisar y componer…

Alejandro Marcovich es guitarrista, compositor, arreglista y productor de origen argentino, naturalizado mexicano. Ha sido fundador e integrante de grupos como Leviatán, Las insólitas imágenes de Aurora y Caifanes. Ha compuesto música para películas como ¿Quien diablos es Juliette? y Dr. Jekyll & Mr. Hyde. Ocasionalmente da clínicas, talleres, master classes, workshops de guitarra en México, Estados Unidos y España.

Háblanos de tu taller La improvisación como composición. ¿A qué se refieren los términos improvisación y composición?
La improvisación y la composición son la misma cosa. Si se hablan de cursos de talleres o cursos de composición y otros de improvisación como si fueran cosas separadas, es como si los compositores fueran una cosa y los improvisadores fueran otra. La improvisación es composición en tiempo real y la composición es improvisación selectiva como dijo Stravinsky (Ígor Fiódorovich Stravinski compositor y director de orquesta ruso) el que está componiendo está tarareando hasta que encuentra algo que le gusta y entonces lo va desarrollando con su técnica, pero es una improvisación, lo que pasa el que improvisa en escenario no puede parar, no puede retractarse de nada, y si la regó, la regó, y si fue brillante la idea todo está pasando el momento, entonces no tiene tiempo para considerar nada, pero en realidad son la misma cosa, ¿por qué? porque es un producto del mismo proceso intelectual, obviamente que la selección que se hace en la composición es racional, es a posteriori, entonces le va dando forma artística a algo, la improvisación es un poco más efímera, no se pretenda que tenga las cualidades de un producto terminado que tiene la composición.

¿Es una ilusión el separar la improvisación y la composición? Mucha gente dice que componer es una cosa y palomear es otra.
Estar palomeando quizá no sea componer, en tiempo real ni en tiempo de nada, una especie de masturbación exhibicionista con público, medio perversa, hay formas de improvisación que no apuntan a un fenómeno de improvisación. Pero el asunto es que lo trascendente de esto, no es ni el producto final ni la motivación, sino el mostrar que los mecanismos, como dice el título del taller, que son armónicos y melódicos, lo que tienes que hacer tú para componer o para improvisar, es estudiar esos mecanismos, y los aplicas para componer delante de la gente, improvisando, tratando que tu improvisación tenga forma, tenga temática, un discurso. Mi aspiración con el curso es mostrar esos mecanismos e inspirar a los que toman ese taller, a modificar su óptica y enriquecer su improvisación con más sentido, como dices, los palomazos es un término degradado de lo que puede ser la improvisación, es hacerse tonto a veces.

Cuando termine el taller, quienes lo tomen ¿qué van a prender?

Se van hacer de herramientas conceptuales y claridades acerca de armonía y la melodía, sobre todo impulsarlos a que investiguen, que busquen muchas más cosas que han encontrado, abrirles el panorama.

De todos los talleres que has realizado, ¿has encontrado alguien muy talentoso?
Pues no, porque no lo he buscado, no ha habido la oportunidad de darles chance de estar tocando y demostrar sus habilidades. Mucho de lo que estamos viendo se aplica a cosas muy simples que no llaman al exhibicionismo de nadie y entonces no me doy cuenta de quienes son en cuanto a su talento, su arte, cuando doy la clase no estoy buscando talento, busco que se entienda.

Entonces lo principal del taller se refiere a la teoría de ¿cómo mezclar la armonía, el cómo entender y crear la música?
Sí, también analizar, porque muchas veces los músicos se avientan a improvisar y a palomear y eso, pero no hacen suficiente análisis y usan las cosas de una manera a la ligera, sin reflexionar, que es a lo que yo invito.

Es la reflexión de ¿por qué debería de ir aquí cierta nota?
No, yo no hago eso, eso es arte. Eso no lo puedes enseñar, ni quisieras enseñarlo. El motivo para mí de poner un Do, pude ser totalmente irrelevante para ti, el problema es aprender que Do es Do y si lo usas tú o lo use yo, va a sonar a lo mismo, entonces hay que canalizar el uso de las cosas y la comprensión de los contextos. Es imposible y poco deseable decir qué hacer, lo que le debes de decir es que ésas son las herramientas, se usan así, se comprenden así, el decir o callar es problema de cada quien.

Hablando de tu carrera, de todos los discos que has producido, ¿cuál ha sido el más rico?, ¿la experiencia más interesante?
La verdad que todos, porque todos son retos diferentes, en lo musical, en lo humano y en todos aporte mucho, aprendí mucho. ¿No hay un favorito? No, no lo hay, porque para mi la vida es así, todos los momentos son favoritos, y todos los artistas son chingones y no me gusta estar favoriteando nada.

Al estar componiendo para películas, ¿cómo fue adentrarte a esos proyectos?

Pues nada, es dependiendo del director, hay directores que son muy castrantes y que quieren exactamente una cosa como la habían escuchado y a veces quieren que les copies una música que ya les había funcionado. Y hay otros que son mucho más flexibles, “haz lo que quieras, dicen”, la última película que hice, el director casi no se metió y yo hice lo que quise, y le gustó.

¿Cómo te ves cómo artista?, ¿qué has aprendido?, ¿qué no te gusta de lo que haces?

Todo me gusta. Siempre me pongo en situaciones de aprender. Y a veces aprender de golpe y a la fuerza. La primera vez que me propuse a dar un taller, nunca lo había hecho y entonces aprendí y sigo aprendiendo, cada clase que doy es única, irrepetible, porque no doy con forme a un temario preciso, y no hablo de memoria, hablo de experiencia, treinta años de carrera, de estudios, entonces voy sacando cosas de mi memoria, y en todas las clases aprendo, y así me gusta estar así, siempre improvisando.

Dentro de tus próximos proyectos, ¿qué tienes ganas de hacer?
Pues sigo explorando en cuestiones educativas, he estado componiendo canciones, comienzo a grabarlas, he estado haciendo conciertos donde improviso, así solito, me subo y a darle, a lo que salga.

Los seguidores se preguntan ¿vas a regresar con Caifanes?
No tengo ni idea si se vaya a dar, o cuando, no hay nada sobre la mesa, ni depende de mí, ni lo ando buscando. No puedo estar pendiente de eso porqué empezaría con pesadillas toda la noche. Es mucho más activa la imaginación del público que la de uno, ¿no? Y si se da, pues espero estar ahí.

Foto: Óscar Ramírez

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