Surrogates, la vida como robot…

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Por: MekishikoNoNeko.

Hoy en día las películas de Ciencia Ficción (CF) deben adaptarse a las nuevas épocas. Deben fijarse en las obsesiones y disociaciones de las personas, sus inquietudes y fantasmas, sus necesidades y búsquedas. Todo esto debe reflejarse en cada filme y debe hacerse de forma verosímil. No importan si sus premisas son verdaderas o son sólo posibles visiones de un futuro cercano o ampliamente inexistente. Deben asumir todas estas premisas y centrarse en desarrollar coherentemente una historia que produzca una identificación entre el auditorio y los personajes de la narración.

Las películas de CF desde sus inicios siempre han tratado de retratar las miradas, sueños y, seguramente, las pesadillas de sus autores, intentado cierto apego a la realidad. Sin embargo, los recursos tecnológicos con que contaban en esas fechas hicieron casi imposible dicha hazaña. Es gracias al desarrollo del llamado CGI –instrumento engendrado en la actualidad– en el área de efectos especiales que muchas de las visiones de esos creadores han madurado para atrapar al espectador.

En nuestros días son las Redes Sociales Virtuales (Social Media) las que acaparan la atención de los internautas, pues su rango de acción puede llegar a ser ilimitado: sus posibilidades de destacar en un mundo cada vez más vertiginoso, sus implicaciones y vericuetos, sus relaciones a corto y largo plazo dentro y fuera del monitor de una PC. Imposible saber si el SM es un reflejo de nosotros o nosotros somos un reflejo únicamente… En este punto el nacimiento de las relaciones personales se ha extendido más allá del rumor/mito: conocer a alguien con fines amorosos a través del ciberespacio, y se han concentrado más en cómo se hace, cuáles son sus mecanismos y si deberían llevarse a otras esferas de la vida. Mucha gente ha abandonado su personalidad física y se ha concentrado en establecer fachadas virtuales mucho más interesantes –desde su percepción– con el fin de agradar a los demás.

Ésta es una de las proposiciones básicas de la película Surrogates, escrita por Robert Venditti y Brett Weldele, dirigida por Jonathan Mostow, actuada por Bruce Willis, y cuyo guión es de Michael Ferris y John D. Brancato, su fotografía de Oliver Wood. Este mundo retrata un lugar donde la mayoría de los habitantes de las grandes urbes han renunciado a vivir sus vidas de manera particular y se han centrado en experimentarla a través de entidades robóticas llamadas Surrogates. Dichas herramientas son producidas en masa en EU, dónde más, país que ha luchado para conseguir que dichos robots sean considerados como una extensión válida de una persona de derecho. Así, las masas en general han tomado este camino perfecto para escalar montañas, nadar en aguas peligrosas, y realizar toda actividad peligrosa, con el aliciente que nadie podrá sufrir daño, porque uno verdaderamente no está allí para sufrir una caída, una amputación, lesiones cerebrales o incluso la muerte, pues los humanos responsables de ellas se hallan cómodamente en sus casas, manipulando sus “replicantes” a distancia.

Muchos de estos robots contienen muchas de las características deseables ó solicitadas por cada usuario, es decir, son “versiones mejoradas” de cada uno, pues responden de manera automática a los deseos y necesidades corporales de cada persona, incluidas las relaciones sexuales. Esta redefinición de las relaciones sociales vía espacios virtuales también ha sido explorada recientemente en largometrajes como gamer.

Aquí no habrá spoilers de la trama así que no me extenderé más, recordándoles que para ver una película son necesarias tres cosas: 1. Saber qué es exactamente lo que vamos a ver en pantalla, 2. Qué tipo de film es 3. El cine sólo es una forma de entretenimiento.

Así no podemos pedirle a Jean-Claude Van Damme que tenga una actuación digna de un Óscar, contemplémosle en su universo de disparos, patadas y explosiones sin sentido. Disfrutémosle allí y hagamos la crítica pertinente. Al contrario, si es “cine de autor”, entonces sí, destrocémosla a placer.

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