Najwa Nimri, la hiriente voz del éxtasis
Sus ojos son como profundos pozos donde se alimenta la curiosidad de quienes en ellos se miran, pozos de sapiencia perdidos en ese rostro pálido y anguloso ahogado en lágrimas reales o de ficción.
Ninguna mujer en el mundo tiene un nombre más acertado que ella, Najwa, el éxtasis mismo con feromonas de hembra. Su personalidad infinitamente avasalladora surge y se sumerge en esos ojos adictivos, ojos que reflejan su pasión.

Al borde del éxtasis, nace una voz
Dejarse atrapar resulta fácil y en esta ocasión la belleza no es la culpable, lo que la hace un ser excepcional es el talento. Najwa (cuyo nombre significa éxtasis en árabe) no es una actriz “haciéndole a la cantada”, antes de conquistar el cine cantaba con Respect y Clan Club, sin embargo, la vida la llevó por un camino paralelo cuando en 1995 consiguió el papel protagónico en la película Salto al Vacío del cineasta Daniel Calparsoro, quien más tarde se convertiría en su esposo y director de cabecera. La música quedó suspendida, pero no olvidada.
A pesar de su brillante desempeño en el séptimo arte y los inolvidables papeles como Ana en Los amantes del Círculo Polar, al lado de Fele Martínez, o Elena, la mujer poseedora de un cuento con un hoyo a la mitad en Lucía y el sexo -ambas obras de Julio Medem-, Najwa Nimri se ha dado espacio para su creación musical y gracias al compositor Carlos Galán, director de Subterfuge Records, conoce a Carlos Jean. Najwajean es producto de la unión de estos grandes talentos y fue catalogado por la crítica como el primer grupo de trip-hop español. No blood, su primera producción, se editó en 1998.
El material de esta dupla fue bien recibido y algunas canciones lograron alcances importantes, “I’m gonna be (500 miles)” se utilizó para una campaña publicitaria y “Dead for you” como tema del programa de cine “Versión Española”. Asimismo compusieron la música para las películas Asfalto (2000), nominada al Goya a la Mejor Canción Original; y Guerreros (2001).
Un revés al género
La desintegración del dúo no fue el acabose de la española en el ámbito musical, sino el inicio de su etapa solista. Su primer disco se tituló Carefully (2001). Los productores Raúl Santos y Eduardo Molinero crearon una ambientación por demás deliciosa que mezcla la voz, en múltiples canales, con la calidez del cuarteto de cuerda.
Dos años más tarde surge Mayday, el material consta de once temas cargados de detalles melódicos que hacen de cada canción una aventura auditiva. Su carrera como cantante cobró madurez y se proyecta en canciones como “Go cain” o “The echo”.
Luego de ser comparada con Leonor Watling, Beth Gibbons y hasta Björk, Najwa ha continuado haciendo de las suyas, sin inmutarse, puliendo un estilo propio. En el 2006 presentó Walkabout, donde cada pieza tiene un acople pulcro y se destaca el acompañamiento de músicos que suavizan la base electrónica. El álbum se concibió como dance, pero en el proceso Najwa, aburrida, reinventó el camino con guitarras y violines dándole un toque acústico, si bien la elaboración resultó más compleja, la percepción se simplificó. Con este disco le demuestra al género, tan mancillado por los recursos tecnológicos, que el buen electrónico va más allá de apretar botones y repetir ruidos al infinito.
Su encanto ya ha cautivado la pantalla, el siguiente paso es borrar los prejuicios, la fama no ha afectado aún sus neuronas y lejos de pretender ser una diva sólo permite a sus pasiones navegarla de cuerpo entero, porque más allá de esos ojos de ensueño, donde la luz se funde hasta convertirse en penumbra, Najwa Nimri es la hiriente voz del éxtasis, frágil y áspera, una musa oscura que deja escapar de su garganta sublimes parajes teñidos de azul.








De pura casualidad no has escrito de Marlango? Me interesaría. [yo, por aquí, de nuevo].
Hola Carlos,
No, de Marlango no hemos escrito, pero sería interesante hacerlo. Espero poder publicar algo en breve.
Saludos!