A.N.O.N.I.M.O Cholula, Puebla
20 junio 2008
El espacio mejor conocido como el A.N.O.N.I.M.O se anotó un 10 al incluir al músico sueco José González en su programación. La cita era a las 9 de la noche y el lugar se encontraba ya claramente lleno, para animar a la tropa pusieron música pegajosa onda indie-mainstream que no venia al caso.
González originario de Goteborg, visita por segunda vez México en lo que comprende la enorme gira de promoción del álbum In Our Nature, que lo ha llevado literalmente por todo el mundo desde Japón hasta Argentina, cruzando Asia, Europa y Estados Unidos.
La nouvelle Escribeme de Puebla fue la encargada de iniciar la velada con su guitarrra, voz y armada con 4 canciones de su autoría. Al terminar, y después de una larga espera, José González salió al pequeño escenario reservado para él.
Inició interpretando temas de su primer álbum, Veneer, cautivando a la audiencia con una impresionante sencillez y su diáfana voz. Entre canciones José no habla mucho, más bien casi nada; se limita a dar las gracias y muestra lo que sucede dentro de él con claros gestos de emoción. La energía contenida en el lugar era abrumadora, a momentos pareciera que quien toca es ciego.
“How Low”, “Down the line”, “Killing for love” son canciones profundas, reflexivas, escritas por José, quien posee un poder de seducción casi hipnótico, melodías suaves, fluidas así como la vida que estudia González como Biólogo. Las personas que estuvimos ahí contemplábamos encantadas este folk intenso que en algunas partes acompañamos con palmas.
En un mundo donde el ruido y el abuso de recursos tecnológicos para producir música en busca de notoriedad, el trabajo acústico de González se convierte en un oasis, en el triunfo de lo sutil. Al final José se mostró contento y satisfecho de la conexión establecida con los asistentes, los cuales pidieron a José que regresara al escenario para interpretar más de sus fascinantes piezas.
Con “Tear drop” -original de Massive Attack- y “Heart beats” -del grupo sueco The Knife- se notó la capacidad de José de transformar los temas de otros en canciones personales completamente distintas.
Al salir del recital me quedó un sabor agridulce en la boca, casi triste, que me recordó el slogan de cierto perfume y me hizo pensar que tal vez sea posible y un día “la ternura moverá el mundo”.
fotos: Rebeca Martell





